Diseño sin título (6) (1)Cuando perdemos a alguien a quien queremos entramos en un proceso de duelo, un proceso de adaptación natural a la pérdida. Tenemos sentimientos de tristeza y dolor. Cuando perdemos a alguien podemos entrar en un estado de shock con una serie de síntomas físicos y mentales que nos sobrecogen o podemos vivir una situación en la que nuestro cuerpo se queda anestesiado.  La duración “normal” para el duelo es de 3-6 meses, si transcurridos 6 meses seguimos teniendo muchísimo dolor o evitación de todo lo relacionado con el fallecimiento de la persona, si no se recupera la alegría ni el interés y se pierde la capacidad de conectarse con el presente es que estamos ante un duelo patológico.

¿Existen algunas claves para elaborar mejor el duelo?

Cuando evitamos hablar del tema de la muerte lo que generamos es una fobia a ella, cogemos susto a la muerte y todo lo relacionado con ello, tendemos a evitarlo y retrasarlo a toda costa. Por ello es útil que de vez en cuando podamos pensar nosotr@s mism@s en nuestra propia muerte considerando la vida como un viaje y la muerte como la meta o la llegada y no pensar en ello como algo horroroso o terrible. Podemos irnos entrenando con las pérdidas de la vida cotidiana y generando una alianza no sólo con el ser querido sino con la propia vida.

Desde el Instituto Avanza os dejamos nuestras claves para que os ayuden a elaborar el duelo y ayudar a las personas que están pasando por un proceso de duelo:

  1. Entender la pérdida y muerte como un elemento natural, no rehuir el tema ni evitarlo porque sino da más miedo. Como hemos mencionado, de vez en cuando es bueno hablar de ello o pensar en ello.
  2. Aprovechar la pérdida de objetos u objetivos para familiarizarnos con la pérdida y aprender a afrontarlo.
  3. Desarrollar vínculos fuertes con la vida. No tener miedo al dolor emocional porque disponemos de mecanismos naturales para afrontarlos.
  4. Aceptar los sentimientos de dolor, perturbación, ansiedad y compartirlos con las personas que nos quieren acompañar.
  5. Saber pedir ayuda y aprender a revisar pensamientos, mitos o creencias que muchas veces son los que nos impiden afrontar la pérdida.  
  6. Abrirnos a la nueva etapa de la vida con una alianza.


Cuando la pérdida la sufre alguien a quien apreciamos, ya sea un/a amigo/a, un familiar, ¿cómo podemos ayudarle?

  1. Ofreciéndoles nuestra compañía: que sepan que no tienen porque vivirlo solos. Estar pendientes de la persona.
  2. Dándoles muestras de cariño.
  3. Dándoles apoyo para que puedan contar una y otra vez lo que ha pasado y ayudarles a hacer alguna otra actividad más de distracción pero sin forzar a la persona.

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