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La autoestima es la idea que tenemos de nosotros mismos, todos nosotros tenemos autoestima pero lo ideal es tener una autoestima sana que nos permita tener una buena imagen de nosotros mismos y sentirnos bien. Cuando tenemos una baja autoestima la estructura sobre la que se consolida la personalidad se ve dañada.

La autoestima es importante a cualquier edad pero en los niños y las niñas aún más porque ellos son puro sentimiento. Una autoestima sana y estable se va afianzando con el paso de los años desde que somos pequeños.

Para poder desarrollar una buena autoestima en los niños/as en el Instituto Avanza utilizamos la metáfora del coche:  nuestro hijo/a lo consideramos como un coche que va a ir creciendo. En ese coche hay distintas partes y elementos que ayudan a que funcione bien y tengamos un buen viaje o que el viaje se convierta en algo desagradable o conflictivo.

Lo que necesita un coche para funcionar correctamente es:

  1. Gasolina: la gasolina de los niños/as podemos pensar que es la comida pero también es la comida emocional: el amor y el cariño de los padres/madres/cuidadores y que tiene que ver con la mirada, la sonrisa, el contacto físico, y con qué frecuencia lo hacemos. Muchas veces decimos “aunque no tengas ganas, come”, pues con el alimento emocional pasa lo mismo porque también nos nutre, “aunque no te salga o te apetezca sonreirle, mirarle o darle un abrazo, hazlo”. A algunos niños y niñas la gasolina les dura mucho y otros necesitan repostar más frecuentemente y eso nos significa que sean más dependientes. Los padres necesitan estar atentos a ese momento para captarlos y empatizar con ellos.

  2. El chasis: el chasis tiene que ser firme y sólido, no puede ser de cartón. Al  niño/a lo vamos moldeando los cuidadores con mimo y cariño, si le damos seguridad y protección construimos ese chasis con solidez y firmeza. Si lo hacemos con gritos o golpes o mal ambiente o insultos y desprecios lo que hacemos es abollar el chasis de forma que va a sentirse en determinadas situaciones más inseguro y más inestable que otros y va a sentirse menos protegido a la hora de resolver conflictos y relacionarse.

  3. Volante y ruedas: para que un niño/a tenga un buen volante y unas buenas ruedas necesita tener unos buenos modelos que imitar. Tienen que tener habilidades para autorregularse y poder descansar y así poder estar ayudando a los niños/as como buenos modelos para que el niño/a pueda llevar adelante su propio coche. Si queremos que el niño no grite y nosotros gritamos ese modelo no va a ser bueno para el niño/a porque aprenderá a resolver las cosas gritando. Los propios padres y madres aprenden a conducir la educación de sus hijos e hijas de una manera mejor cuando ellos mismos lo llevan a la práctica. Cuando los padres y madres disfrutan de su rol de padres en su día a día, esa alegría e ilusión que salpica la vida cotidiana ayuda muchísimo a los niños y niñas a encontrarse mejor.

  4. Carretera: la carretera es la vida cotidiana. Es importante que los niños y niñas aprendan los límites de la carretera. Los niños/as pequeños se salen de la carretera porque no tienen control, pero para ello los padres/madres y cuidadores estamos ahí colocando ese límite para que no se salga. Cuando notamos que da esos bandazos no es que quiera fastidiarnos sino sencillamente que necesita que estemos ahí al lado para saber dónde está ese límite y tenernos a nosotros les genera mucha seguridad porque pueden ser más espontáneos sabiendo que otros cuidan de ellos y los vigilan. Hay que vivir, explorar, jugar, encontrar caminos bonitos, el coche no se puede quedar quieto.

  5. Batería: la batería es la motivación, la chispa. La motivación de nuestros hijos e hijas es fundamental para que puedan hacer las cosas y  muchas veces no vemos si están motivados o no, nos da igual si está la batería conectada o no. Tenemos que detectar cuando están motivados y cuando no y cómo motivarlos.  A veces los padres y madres también se quedan sin batería y lo que hacemos es enchufarnos y recargar pilas. También, al igual que cuando nos quedamos sin batería, podemos pedirle la ayuda a otros para que nos ayuden a recargarnos.

  6. Habitáculo: queremos que nuestro coche tenga calefacción, aire acondicionado, que la temperatura sea agradable y los asientos sean blanditos, es como tener una casa acogedora. Nos tenemos que esforzar porque en la casa haya un clima agradable donde nos encontremos bien, que no tiene que ver con el lujo sino que el espacio sea acogedor, colores agradables, cojines, alfombra, etc. Elegimos viajar con la familia, amigos para poder compartir y relacionarnos, tenemos que elegir los compañeros de viaje porque no estamos solos en la vida. También es importante descansar y dormir, muchos niños/as tiene muchas actividades extraescolares y deberes y no pueden hacer descansos y paradas. Tenemos que tener una regulación de la hora de descanso y el sueño. Además, tenemos que ir despiertos en el viaje para sentir nuestro cuerpo y las emociones, hacer el viaje despiertos y no dormidos,  sentirnos vivos.

  7. Tubo de escape y humo: sirve para eliminar lo que nos sobra tanto a nivel biológico como la caca y el pis y también lo que nos sobra a nivel emocional como el mal humor, el miedo, la tristeza. Hay que aprender a soltar las emociones y lo que al cuerpo no le hace falta.

  8. Parabrisas: tenemos que aprender a limpiar el parabrisas porque si no lo hacemos todos los chaparrones de la vida cotidiana, los mosquitos, van enturbiando esa capacidad de ver el camino que hace que estemos apagados o no tengamos tan claro hacia dónde tenemos que ir. A los niños/as les acompañamos ayudándolos a que todos los momentos del día donde hayan sentido cansado o estrés puedan limpiarlos con el parabrisas. Para ello tenemos ratitos para hablar con ellos y compartir el día a día.  

KIT PARA AUMENTAR LA GASOLINA DE NUESTROS COCHES:

Para aumentar la gasolina de nuestro coche que es lo que pone en marcha a nuestros hijos e hijas y les llena de energía tenemos que:

  1. Mirar a los hijos/as, estar presentes con esa mirada y estar atentos a lo que hacen pero no para juzgar sino para que vean que estamos disfrutando de verles. Esto se convierte en un vínculo potente y ellos se sienten importantes.
  2. Sonrisa: sonreirles más. La sonrisa comunica alegría, cariño y buen humor. Aprovechamos cualquier ocasión no sólo cuando han hecho algo bien.
  3. Tono de voz cálido y cariñoso. Hablarles desde el corazón y la ternura, valorarlos y acompañarlos desde el tono cálido y cariño en cualquier cosa que hagan.
  4. Gestos de cariño con manos y cuerpo. El contacto mediante abrazos, besos, gestos, caricias crea una huella profunda de amor en los hijos e hijas y les da fuerza y seguridad.
  5. Elogios: tenemos que elegir momentos para elogiarlos, les decimos cosas agradables no solo sobre lo que están haciendo sino que les elogiamos a ellos mismos. “Que contenta estoy de lo que acabas de decir a tu hermana”, “cuanto me gusta tu cara”, “que pelito tan lindo tienes”.

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