blog-vacacionesSi nos preguntaran por nuestra época favorita del año, el 90% de nosotros responderíamos que el verano, porque verano es igual a vacaciones. ¿Qué ocurre con el otro 10%? ¿Sientes que las vacaciones al final no son lo que esperabas?

Venimos de la rutina del trabajo, los horarios de los colegios de nuestros hijos, etc., que dan un orden y una regularidad a nuestras jornadas a lo largo del año.

Cuando comienzan las vacaciones, se produce un cambio en estas rutinas y horarios que paradójicamente  no siempre va acompañado de bienestar.

Por ejemplo, podemos levantarnos más tarde por la mañana, retrasar las horas de comer, cenar y acostarnos y esto, si se prolonga, puede hacernos sentir desregulados y bajar nuestra energía.

Además, cuando nos quedamos más desocupados aparecen los “temas pendientes”, esos que no hemos acertado a resolver y han quedado postergados y que constituyen un auténtico “agujero negro”, que se lleva por delante nuestra capacidad de disfrutar.

Para que nada nos estropee las vacaciones, os proponemos unos sencillas herramientas que no podemos olvidar meter en la maleta este verano:

  1. Horario equilibrado: es importante permitirse una cierta flexibilidad, pero acompañada de organización. Hemos de encontrar el equilibrio entre la improvisación y la planificación.
  2. Pensar qué planes queremos hacer, en qué momento podrían hacerse y con quién. Ponerlo en agenda. En pareja es importante no dar nada por supuesto. Habla con tu pareja lo que te apetezca incluir en el plan de vacaciones y metedlo en vuestra maleta vacacional. Recuerda que puedes meter cosas en tu maleta privada y también en la maleta compartida. Lo que a uno le apetece no tiene por qué apetecerle al otro y sin embargo al compartirlo podéis disfrutarlo luego los dos.
  3. Priorizar actividades de fuera de casa a diario y en contacto con la naturaleza: ir al parque, a la piscina, a la playa, salir al campo, etc.
  4. Practicar deportes o actividades con movimiento del cuerpo: senderismo, surfing, vela, hípica, padel, volei-playa, aqua-gim…
  5. Compartir las tareas domésticas: crear un equipo con responsables de tareas consensuadas y anotarlas en un horario semanal o quincenal en el que conste con rotulador fosforito la tarea del día se ha realizado.
  6. Priorizar buenos sentimientos: antes que disgustarse si algún plan no sale como teníamos previsto. Preguntarnos ante un plan frustrado, por ejemplo, para qué queríamos ir al cine o a ese otro lugar que no hemos podido finalmente visitar. Si la respuesta es para disfrutar y pasarlo bien, no perdamos nuestro objetivo; preparémonos para pasarlo bien de otra manera.
  7. Dosificar las tareas y obligaciones para no quemarnos. Anteponer nuestro bienestar y el de los que nos rodean antes que el “deber” o la “perfección”.
  8. Celebrar en positivo los logros, disfrutar lo que sí podemos realizar con pensamientos positivos. Hemos aprendido, hemos disfrutado, hemos superado miedos, hemos dado pasos en ese camino de desarrollo personal. Todo lo que esté por mejorarse puedes incluirlo en tu plan del curso que viene. Lo que no se pueda hacer ahora o no hayamos hecho aún tenemos tiempo para ponernos. Nunca es tarde para avanzar.

Ahora es el momento: coge tu maleta de vacaciones con la satisfacción de lo que sí tienes y puedes hacer, de lo que ya has logrado y conseguido. Enhorabuena y a disfrutarlo. ¡Felices vacaciones!

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