Diseño sin título (1)El acoso escolar o bullying desgraciadamente es cada vez más frecuente entre los menores y se trata de un problema difícil de resolver por los centros educativos.

Cuando hablamos de acoso escolar o bullying hablamos de la intimidación y el maltrato entre los escolares de manera repetida y reiterada en el tiempo, casi siempre sin que lo vean los adultos. Normalmente el acoso se produce en grupo y pueden ser agresiones físicas, verbales, psicológicas y/o sociales que pueden acarrear graves consecuencias tanto a la persona acosada como a la persona que ejerce el acoso.

 

 

Algunas cifras:

  • Entre el 25-30% de los estudiantes de primer ciclo de la ESO afirma haber sufrido alguna vez agresiones.
  • Aproximadamente un 6% de l@s niñ@s reconoce agredir a algunos de sus compañer@s o haber vivido acoso.
  • El 90% de los estudiantes son testigos de una conducta de este tipo en su entorno.
  • Solo 1 de cada 3 que lo sufren lo denuncian.
  • El 40% de los pacientes psiquiátricos fue víctima de acoso en el colegio.

Entre las consecuencias del bullying nos encontramos el fracaso escolar, la fobia social, baja autoestima, ansiedad, estrés, indefensión, cuadros depresivos, baja expectativa de logro, intentos de suicidio y numerosas somatizaciones.

¿Por qué ocurre el acoso?

Tenemos que tener presente que quien ejercer el acoso no deja de ser un niñ@ con su depósito vacío y con muchas necesidades emocionales no cubiertas en el que la mejor manera que ha encontrado para tapar ese hueco ha sido ejercer el acoso. Suelen ser niñ@s con mucha inseguridad y sensación de inferioridad. El acoso o bullying es un ataque a la diversidad, cualquier cosa que sea diferente a nosotros o a la norma social nos atemoriza, nos incomoda y nos hace sentir inferiores. Por ello, para ést@s niñ@s el hecho de ejercer el acoso contra alguien les hace confirmar su identidad y les da una posición de superioridad frente a los demás. Debemos evitar etiquetarlos como acosadores porque estos niñ@s son mucho más que eso y también precisan nuestra ayuda.

¿Cómo podemos detectarlo?

Debemos estar atentos a las siguientes señales:

  • Reticencia o miedo a ir al colegio.
  • Quejas o malestar físico a la hora de ir al colegio.
  • Evitación de actividades con sus compañer@s, como por ejemplo ir a excursiones o campamentos.
  • Evita hablar de lo que hace en el colegio.
  • Pérdidas o despistes de material escolar.
  • Cambios en el estado de ánimo: apatía, tristeza, irritabilidad. Debemos tener en cuenta que en niñ@s y adolescentes la ira y el enfado es una manera de manifestar la tristeza.
  • Cambios en el sueño o en el apetito.
  • Mayor retraimiento e introversión.
  • Comienza a morderse las uñas.
  • Aparecen golpes, hematomas, rasguños.
  • No dice lo que piensa/siente.
  • Sensación de que está en estado de alerta de manera constante.

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