blog-7octubreLo habitual es que cada uno de nosotros tengamos una serie de expectativas sobre nuestra pareja, sobre cómo esperamos que el otro actúe, diga, haga, nos trate o cubra nuestras necesidades. El problema es que las expectativas son sólo eso, esperanzas o posibilidades de conseguir una cosa y que, como no expresamos ni ponemos en común, no siempre coinciden con la realidad.

¿Resultado? La frustración, la desilusión, el echar en cara, una eterna insatisfacción por estar esperando que nuestra pareja nos dé algo que no llega y que, al tiempo, nos impide con frecuencia apreciar lo que sí nos está entregando.

Las expectativas son las creencias, ilusiones y deseos sobre cómo “debería” ser el comportamiento de nuestra pareja. Las expectativas están muy influenciadas por el tipo de relación de nuestros padres y de los modelos culturales en los que hemos crecido. Por ejemplo, si nuestros padres nunca discutían, nos parecerá inaceptable que nuestra pareja discuta y sentiremos que algo va realmente mal si esto ocurre. A las creencias limitantes o erróneas a veces se las llama Mitos. Existen multitud de ellos acerca de uno mismo, la pareja y la relación:

Uno mismo

Debo ser una excelente pareja

Si no le complazco dejará de quererme

Mejor no decirle lo que no me gusta, no sea que se enfade

La Pareja

Si me quiere preferirá siempre estar conmigo a salir con sus amigos/as o practicar sus aficiones

Si le importo lo suficiente debe adivinar lo que necesito sin que yo se          lo diga

Si no me cuenta todos los problemas que tenga es que no es sincero/a y no tiene confianza

La relación

El amor vence todas las barreras y obstáculos

El amor auténtico se entrega generosamente sin esperar nada a cambio

Estos pensamientos no te van a ayudar y a tu relación de pareja tampoco. Prueba a sanar tus expectativas y abandonar los mitos con los siguientes pasos:

  1. Detecta tus mitos o pensamientos limitantes para dejar de creer en ellos.
  2. Da respuestas más realistas a cada uno de ellos, con pensamientos alternativos más sanos, por ejemplo, a “el amor auténtico se entrega generosamente sin esperar nada a cambio”, podemos pensar que “no somos una ONG” o que “siempre hay algo a cambio, como satisfacción por la entrega”.
  3. Sé consciente de las aportaciones de la pareja, anotando en una hoja o cuaderno una lista de lo que nos gusta. Podemos valorar cada cualidad o aportación de 0 a 10. Esto nos dará perspectiva de cuánto recibimos y facilitará el que lo valoremos.
  4. Sé consciente y anota en una hoja qué conductas o aportaciones estás esperando que realice la pareja.
  5. Habla y pide con empatía y asertividad lo que estás esperando, pero sin exigencias, dando tiempo al otro para que pueda dar pasos hacia el cambio.

Y recuerda, la comunicación es la clave de la pareja. Hazle saber tus expectativas porque él o ella no tienen una bola de cristal.

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