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Las familias homoparentales son las familias formadas por parejas del mismo sexo.

En la actualidad cada vez es más común encontrarnos con parejas gays/lesbianas que deciden adoptar un hij@ o en el caso de las lesbianas optar por tener uno propio. Mucha gente se pregunta si el hecho de que un niño nazca o se críe en una familia homoparental puede tener efectos negativos en su desarrollo o su personalidad.

A mediados de los años 70, Judith Rich Harris estudió a diversas familias para comprobar estos datos. Su conclusión fue que los niñ@s eran tan inteligentes, sanos y emocionalmente equilibrados como los niños criados en hogares con un papá y una mamá. No hubo indicios de una mayor frecuencia de inclinaciones homosexuales en los hij@s criados en familias homoparentales ni se hallaron trastornos apreciables en la personalidad ni problemas de comportamiento.

Dicho esto, e independientemente del modelo de familia del que se trate (gays, lesbianas, padres/madres solteros/ adopción por parte de una pareja de hombre y mujer, etc), lo más importante para un niñ@ es el vínculo que establece con sus figuras de apego, es decir con sus figuras de referencia y seguridad en su etapa más temprana. Si dichas figuras (sean del sexo que sean) cubren al niñ@ sus lupitas o necesidades materiales y emocionales y le dan todo el cariño y todo el amor que necesita, este niñ@ se criará emocionalmente sano y con una buena base de apego seguro.
Los problemas psicológicos que puedan venir más adelante no se deben al hecho de que sea una familia homoparental,
sino al rechazo que reciben los niñ@s y sus familias por parte de nuestra sociedad que, aunque está creciendo y evolucionando positivamente para acoger las diferencias individuales y familiares que existen, aún le queda mucho recorrido por hacer. En el Instituto Avanza hemos comprobado cómo niñ@s de familias homoparentales pueden presentar menos problemas y menos sintomatología gracias al vínculo seguro que establecen con sus padres o madres, que niños cuidados por un papá y una mamá que no les tratan bien, no les valoran ni elogian nunca y que viven en hogares que no son percibidos por ellos como un lugar seguro. Lo importante es cómo han contribuido los padres y madres para cubrir las lupas o necesidades de sus hij@s, tanto en el pasado como en el presente.

Si conoces a un niñ@ con dos papás o dos mamás no sientas pena porque puede ser que tenga una infancia más feliz que la mayoría de la gente, siente aprecio y acércate para disfrutar de todas las cualidades increíblemente positivas que pueden tener y compartir contigo, sobre todo si nos acercamos desde el respeto y no desde el juicio, la crítica o el rechazo.

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